La identidad alemana en F1 se forjó por partida doble. Primero en los años 50 — Mercedes-Benz llegó con Juan Manuel Fangio al volante del W196 y arrasó con todo antes de retirarse tras Le Mans 1955. Luego de nuevo en los 90 y 2000, cuando los siete títulos de Michael Schumacher, sus 91 victorias y su reconstrucción de Ferrari definieron toda una era del deporte.
Sebastian Vettel mantuvo el linaje con cuatro campeonatos consecutivos en Red Bull entre 2010 y 2013. Nico Rosberg conquistó el título de 2016 de forma dramática antes de retirarse pocos días después. Mercedes-Benz volvió como equipo oficial en 2010 y encadenó ocho campeonatos de constructores seguidos hasta 2021 — la racha más dominante en la historia de la F1. La parrilla actual cuenta con menos nombres alemanes, pero la huella de ingeniería sigue siendo profunda.